Mantener la alegría (incluso estudiando oposiciones)

¡Hola a todos! Hoy, 1 de agosto es el Día Mundial de la Alegría. Incluso estudiando oposiciones nunca debemos perderla.

Confieso que no sabía que se celebraba este día.

Por lo visto desde el año 2010 y gracias a Alfonso Becerra, se conmemora este día para que tengamos presente este sentimiento y lo compartamos con los que nos rodean.

Todo precioso. Pero si estás estudiando oposiciones parece que la alegría y la felicidad quedan relegadas a un segundo plano.

Es como si decidiéramos dejar la alegría para cuando terminemos los exámenes o para cuando saquemos una plaza.

Yo he pasado temporadas en las que, entre el trabajo, las prisas del día a día y el estudio, me daba cuenta que no sonreía ni una sola vez al día.

Al contrario. He pasado bastante tiempo muy enfadada conmigo misma porque, a pesar de no dar más de sí, me apunté a las oposiciones, como si tuviera tiempo.

Al ir llegando la hora de ponerme a estudiar me iba enfadando, mucho, demoraba ese momento y, cuando por fin me ponía delante del temario, el nivel de cabreo era enorme.

Con lo cual no me cundía nada, solo estaba ofuscada en que había sido una tontería apuntarme a las oposiciones, que estaba perdiendo el tiempo y los nervios.

Entonces decidí dejarlo. Sin embargo, me pregunté el por qué me ponía así.

No me iba a ir la vida en ello, aunque sin motivo aparente se me iba la vida en protestas y en mal rollo.

Cuando reflexioné sobre el tema, me dije que no podía seguir así. Y que podía darle una oportunidad tomándomelo sin prisa y de otra forma.

Si no, nunca me iba a presentar a ninguna oposición, porque siempre me iba a pasar lo mismo.

Fue entonces cuando decidí que, desde luego, no me iba a amargar la vida por empeñarme en estudiar unas oposiciones.

Así que pensé en lo que podía hacer para que no pasara ni un día sin sonreír o sin un motivo por el que no sentir alegría. 

Todo un desafío

Es como si, de repente, tuviera esa responsabilidad.

En cualquier momento y con cualquier cosa que antes ni siquiera era capaz de observar como motivo de alegría. 

Por un lado, me hizo estar más presente en lo que hacía y más centrada, por otro era como un poco paranoico el intentar estar en modo flower power todo el día. 

Me negaba a ser una sucursal emocional de esa marca en la que todo es superchuli y brilli brilli y sonríe aunque se te enfríe el café en plena tormenta de nieve.

No, no tengo un unicornio de colores atado a la puerta de mi casa.

 

Es cierto que es bastante absurdo pasarse el día sonriendo sin motivo, hay quien dice que eso atrae la felicidad, pero me parece una chorrada.

Pero lo intenté poco a poco, y empecé a aplicar diferentes tácticas para poder estar alegre mientras estudiaba y mientras trabajaba. Me costó y me cuesta.

Todos hemos leído o escuchado alguna vez que el estar agradecidos mejora la salud, porque te proporciona felicidad y eso se debe a que se liberan endorfinas, que es la hormona encargada de ello.

Bueno, pues empecé a agradecer todo.

Pasado poco tiempo, tengo poca paciencia, limité un poco el asunto porque se me iba de las manos. Y me dediqué al humor absurdo.

Humor absurdo

El temario de esta oposición me da mucho juego. Estudiar las leyes me parece un rollo enorme.

Por ejemplo. Imaginad que estaba con la Constitución y agradecía vivir en un país democrático.

Luego, al ir leyéndola, agradecía que tuviéramos derechos fundamentales.

Y como tomarse las cosas con humor es lo más saludable del mundo, te puedes echar muchas risas con los artículos de la Constitución.

Mejor que te eches muchas risas, porque si no te echas muchos llantos.

Anotaba comentarios irónicos al lado de los artículos que me resultaban llamativos.

Después  solo apuntaba una palabra al lado y ha resultado ser una estupenda técnica nemotécnica.

Utilizo también la técnica del “palacio de la memoria”. Procuro imaginar objetos o personajes absurdos.  

Por ejemplo, para estudiar las consejerías me imagino a un montón de consejeros, cada uno en su puesto, en plan sketch de Monty Phyton.

También me ha dado muy buen resultado David Lynch y Expediente X.

Es efectivo y te ríes. Y puedes aplicar a casi todo en el estudio.

alegría oposiciones Lo mejor es comentarlo con tus compañeros de oposición.

Al principio te miran raro, pero después te ríes mucho, porque a cada uno se le empieza a ocurrir cosas más absurdas incluso que las tuyas.

Te aseguro que no se te va a olvidar ese tema nunca. 

Que toca el día en el que estoy hasta arriba de trabajo, en el que no hay nada gracioso y luego te tienes que poner a estudiar, pues llamo a algún amigo con el que sé seguro que me voy a echar unas risas, aunque sea cinco minutos.

Encaras el estudio de diferente forma.

Y siempre procuro dejar unos minutos del día, aunque sea media hora, para estar con la gente que quiero. Eso sí que me alegra el día.

Así que os deberíais prohibir pasar el menor tiempo posible enfadados o sin sentir ni padecer y mantened la alegría (incluso estudiando oposiciones).

Intentad buscar los motivos por los que estar alegres, no esperéis a tener  una plaza de funcionario vitalicia.

La vida pasa muy rápido y las arrugas de la gente que sonríe mucho son preciosas.

 

Mantener la alegría (incluso estudiando oposiciones)
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