Autoexigencia: el gran defecto del opositor

Es cierto que para ser opositor necesitas superarte día a día, ser autocrítico, aceptar los fallos y ser autoexigente. Sin embargo, en algunos opositores, la autoexigencia puede pasar de ser una virtud a un gran defecto.

Y no debes confundir la autodisciplina con la autoexigencia.

Cuando la autoexigencia se convierte en una gran presión por ser perfecto, vas a vivir con un estrés permanente que hará que te enfades contigo mismo y con los que te rodean.

Se va a convertir en frustración, en desmotivación y verás que, poco a poco, tu autoestima irá desapareciendo.

 

Cuando exigirte demasiado se convierte en un problema

No es malo intentar mejorar, cometer menos errores, plantearte retos que te hacen crecer a nivel personal o laboral.

Pero debes saber detectar cuándo esto se convierte en un problema.

Observa la forma en la que te hablas a ti mismo, tu diálogo interno

Lo ideal es que te des cuenta de los errores que cometes, lo asumas e intentes reconducirlo de forma positiva para alcanzar tu meta.

Párate y date cuenta de cómo te hablas, fíjate en detalles insignificantes, pero que pueden ser importantes.

Imagina que estás haciendo un repaso a un tema de tu oposición a través de test. Has fallado más de las que creías.

¿Te has dicho a ti mismo algo parecido a “Si es que soy tonto, mira que fallar  tantas”, “No valgo para nada”, “Esto no es posible, tengo que hacerlo perfecto”, “No puedo fallar”…?

autoexigencia defecto opositor ¿O te has dicho, “Bueno, he fallado más de la cuenta, voy a ver qué ha pasado”, sin juzgarte y sin juzgar negativamente la situación, solo intentando resolver estos errores de forma constructiva?

Ten en cuenta que aprendemos porque cometemos errores.

Como es lógico pensar, la segunda opción sería la adecuada, pero muchas veces, sin darnos cuenta nos dejamos llevar por los pensamientos negativos.

Esto produce que te metas en una espiral de enfado y frustración que te lleven solo a eso, no a resolver el problema.

No menosprecies tus logros

Siguiendo con el ejemplo del test, si lo has hecho bien o has cometido pocos fallos ¿por qué no te felicitas en lugar de decirte “Esto es lo que tengo que hacer siempre, no puedo cometer ni un solo fallo”, etc.

“Tengo que”

Si siempre tienes que ser el mejor, no fallar, hacer todo correctamente, no decepcionar a todos…Estás en el camino equivocado.

Cumplir con todas tus expectativas y las que los demás tienen depositadas en ti, lo único que vas a hacer es tener una insoportable presión que va a provocar el efecto contrario.

Te vas a enfadar,  vas a bloquearte y vas a querer abandonar todo, incluida tu oposición.

Haz de la autoexigencia tu aliada

 

Respétate en tu diálogo interno

Cambia frases como “Si es que soy tonto, y no valgo ni para hacer bien este test”, por ejemplo, por otras como “Vale, este tema no lo llevo muy bien, veo que me está costando, voy a organizarlo mejor y poner más atención cuando lo estudio”.

Imagínate que la persona que más quieres es a la que le ocurre eso. ¿Le hablarías de malos modos, menospreciándola, o intentarías hacerle ver que no pasa nada, que puede estudiar el tema de otro modo y que con constancia lo puede aprender sin problemas?

Date cuenta que con solo una palabra puedes cambiar hacia mejor o peor una situación.

 

Cambia tu lenguaje

Cambia “tengo que”, “debo”, “necesito”… por  “me gustaría”, “quiero”.

Cambia el “no puedo” por el “puedo”.

Y así con todas las expresiones que veas que te limitan y te enfadan.

 

Analiza objetivamente tus errores

Imagina que estás cantándole un tema que tienes que exponer delante de un tribunal a un amigo.

Seguramente, a medida que lo estás diciendo te estás dando cuenta de los fallos que tienes.

autoexigencia defecto opositorTambién es probable que, a lo mejor, tu amigo te diga que utilizas mucho tal o cual muletilla o que repites demasiado un gesto (normalmente de esto nos solemos dar menos cuenta).

En lugar de enfadarte ni contigo por no haber expuesto bien el tema ni con tu amigo por decirte los fallos que ha detectado, intenta analizar objetivamente dónde han estado los fallos y cómo los puedes mejorar.

 

Está bien que se detecten, si no llegarías al examen sin poder haberles puesto remedio.

Es importante que te des cuenta de que el estudio de una oposición va hacer que te conozcas más a ti mismo y vas a aprender a desarrollar y potenciar  tus capacidades.

 

Cuida tu estado físico y anímico

Muchas veces ocurre que no es cuestión de llevar mal aprendido un tema, o de que no tienes ni idea al hacer un test.

Otras veces tu oposición requiere que pases unas pruebas físicas. Es muy posible que fuerces la máquina más de lo que debieras.

Es normal en los opositores que el cansancio, la falta de sueño, una mala alimentación, etc.  se vayan acumulando y causen estragos.

Sobre todo cuando se lleva muchos meses de estudio a las espaldas.

 

Ante todo motivación

Para motivarte empieza por organizarte adecuadamente.

Planifica,  y si falla esa planificación (imprevistos, tardas más tiempo del que pensabas con un tema, etc) pues no pasa nada. Se para y se vuelve a planificar.

Muchas veces los fallos pueden provenir de no organizar el tiempo, no encontrar un hueco para dedicarte algo más a tu vida personal, etc.

Ponte metas a corto plazo y que puedas cumplir para estar más motivado.

Procura que tus retos sean difíciles, pero que puedas cumplir.

De este modo no te aburrirás y tendrás tu  dosis de autoexigencia y autodisciplina.

 

Valora los logros alcanzados

Felicítate por el trabajo que has hecho diariamente, y si lo has hecho bien, pues más todavía.

Debes de tener muy presente que ser opositor no es una forma de perder el tiempo, sino que es un trabajo que requiere mucho tiempo, esfuerzo y mucha fuerza de voluntad.

Por eso, cualquier logro que alcances es motivo de valoración y celebración.

 

No llegues al límite de tus fuerzas

No es lo mejor que puedes hacer, desde luego.autoexigencia defecto opositor

Así no vas a avanzar, te vas a bloquear y se va a quebrar tu fuerza de

voluntad y tu estado de ánimo.

Debes saber parar, desconectar y descansar.

No es bueno para el aprendizaje que te limites solamente a dedicarle tantos meses de tu vida al estudio de la oposición y descuides tu ámbito personal.

Inspírate en otros opositores

Si lees los blogs de otras personas que han pasado por tu situación o hablas con ellas, seguro que te encuentras reflejado.

Y también podrán darte pautas de cómo convirtieron esa autoexigencia dañina en su mejor aliada.

Y ahí están, cumpliendo su sueño.

 

 

 

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