El descanso, la recarga de energía y, sobre todo, la motivación para estudiar son muy importantes. El problema suele ser que apenas hemos empezado a disfrutar, lo bueno se acaba y toca recuperar los hábitos menos agradables. La vida del opositor es dura, pero cuál no lo es. Por eso, es importante retomar con buen pie: volver al estudio –si es que lo habíamos dejado por completo- o incrementar la intensidad desde la motivación y el convencimiento. No podemos dejarnos abatir ni deprimir por la brevedad de nuestras vacaciones; al contrario, tenemos que sentir que han sido el premio merecido por el esfuerzo ya realizado. Y, también, el premio anticipado por lo que vamos a seguir haciendo. Y, tal vez, la promesa de que cuando termine el proceso –sea cual sea el resultado- nos volveremos a premiar con descanso y  buenos momentos.

Por eso, no podemos caer en las tentaciones del opositor. La primera es la pereza y la postergación. Nos decimos “Sí. Me voy a poner. Pero ya mañana, que hoy todavía no me encuentro con ganas”. Y el mañana se va retrasando un día y otro. La segunda es el desánimo: “Si, total, no me veo capaz y esto se me hace cada vez más cuesta arriba. Mejor abandono”. La tercera es el agobio: “No tengo tiempo. Voy fatal… Si es que para qué me metí yo en esto…” Todos los que hemos opositado hemos pasado por ahí. Son escollos, obstáculos, trampas de nuestra mente que prefiere el descanso y la vida relajada a un esfuerzo que produce cansancio y malestar. Es normal.

 

No podemos caer en las tentaciones del opositor: la pereza y la postergación. Tenemos que motivarnos y seguir adelante. Clic para tuitear

 

Motivación para estudiar

 

motivacion para estudiarPero que sea normal y lógico no quiere decir que pueda vencernos. Tenemos que sobreponernos y seguir con nuestros objetivos. Nada, o casi nada, que merezca la pena es fácil. Y quizá ahí está la clave: en hacer fácil lo difícil. ¿Cómo? Lo primero con motivación. Reafirmar nuestros objetivos; revisar nuestros “sueños”: ¿Por qué empecé a estudiar? ¿Para mejorar mi vida? ¿Tener más seguridad? ¿Para realizar un trabajo digno y que me gusta? Si entonces me sirvieron, ahora también. Además, empecé de la nada y ahora tengo algo ganado. ¿Cuánto: un 25 %… Un 50%… más? Eso es mucho. Desde ahí es mucho más fácil. La meta está más cerca. Ya no hay vuelta atrás.

En las competiciones colectivas cada participante lo hace sabiendo sus limitaciones y sus posibilidades. No todos reciben premio, pero todos se esfuerzan. Tal vez sea injusto que no haya premio para todos. Pero muchos vuelven a competir con la esperanza de conseguir el ansiado reconocimiento.

Una cosa que siempre funciona contra las tentaciones es mantenerse ocupado. En lugar de darle vueltas a nuestras dudas e inseguridades, manos a la obra. Lo primero siempre, como el viejo chiste, es “organización-organización”: la voluntad se afianza con las rutinas. La planificación del estudio es una parte fundamental del mismo que tiene que revisarse y adaptarse continuamente a las circunstancias y a los imprevistos. Planificar es tan sencillo como identificar tareas y distribuirlas en el tiempo.

 

Revisa tus puntos fuertes y debilidades

 

Si habíamos “desconectado” es el momento de volver a repasar nuestra planificación: ver cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades; dar más tiempo a lo que más nos cuesta y usar lo sencillo como premio o descanso tras el esfuerzo intenso.

Si tenemos algo pendiente (revisar o terminar algo que empezamos) es buen momento para concluirlo antes de avanzar con cosas nuevas.

Retomo el símil del deporte: todo entrenamiento –y la oposición lo es- requiere empezar suavemente, con un calentamiento progresivo pero constante, para adquirir la tonicidad óptima que nos permitirá desenvolvernos en la actividad a pleno rendimiento. El estudio no es distinto. Si comenzamos con tareas fáciles y cuando sentimos que ya nos hemos quitado la pereza afrontamos una tarea más ardua o compleja, nos resultará más fácil. Después, como en el deporte, conviene estirarse y relajarse y terminar haciendo alguna tarea sencilla y agradable que nos permita mantener la sensación de que el estudio es una actividad reconfortante y hasta placentera, pese al esfuerzo.

Pequeños premios o recompensas tras cada esfuerzo suelen ser los mejores estímulos para mantener la moral alta. Clic para tuitear

 

Por último, no debemos olvidar que la clave de todo esfuerzo es la motivación para estudiar y seguir adelante. Pequeños premios o recompensas tras cada esfuerzo suelen ser los mejores estímulos para mantener la moral alta. No hace falta comprar nada: puede ser un pequeño descanso tras algunas horas de estudio, o darse un caprichito gastronómico (un poco de chocolate o unos frutos secos son nutrientes estupendos para quien está estudiando). Lo importante es agradecerse a sí mismo el esfuerzo y alimentar la autoestima.

NUEVAS PLAZAS 2019

NUEVAS PLAZAS 2019

CUMPLIMIENTO LEY DE PROTECCIÓN DE DATOS 2018 RPGD

Responsable: Centro Innova SL CIF: B87545505
Finalidad: Proporcionar información sobre nuestros servicios.
Legitimación: Consentimiento del interesado.
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal.
Derechos: Acceder, rectificar, suprimir los datos y otros derechos, como se explica en la información adicional.
Información adicional: Política de privacidad y RGPD

 

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Call Now Button